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AGUARDIENTE NARIÑO

Orgullosos de nuestro legado gastronómico, podemos afirmar que aguardiente Nariño por todo el sabor que transmite, la esencia de nuestra tierra y nuestra gente es la bebida bandera en nuestro departamento, expresando diariamente una diversidad cultural que acoge y sorprende a propios y extraños. Aguardiente Nariño representa la esencia de lo Nuestro, en donde la humildad y la sinceridad caminan de la mano de la alegría, tanto en el gusto como en el carácter, Los sabores limpios inspirados en las antiguas tradiciones artesanales de nuestros carnavales así como en los hermosos paisajes de nuestra tierra son el alma de aguardiente Nariño con su suave aroma anisado que nos transporta en el tiempo y en boca su agradable destello de anís que da paso a nuestra cultura paisajes y tradiciones de los cuales se desprenden el espíritu de nuestra tierra y de nuestra gente.

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QUE SON LOS
AGUARDIENTES

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Son todas las bebidas alcohólicas de alta graduación , secas o aromáticas obtenidas por destilación de mostos o pastas fermentadas, pueden ser de granos , caña, papa, etc… Esta palabra que deriva del término latín “agua ardens” con el que designaban al alcohol obtenido por medio de la destilación.

 

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AGUARDIENTE NARIÑO

Cuentan que Cristobal Colón trajo la caña de azúcar en su segundo viaje. Con los primeros cultivos comenzó a fabricarse el aguardiente. Un siglo más tarde, ya el aguardiente se consumía mucho más que la chicha.

Estaba creciendo tanto el consumo, que las autoridades vieron en la producción del aguardiente un buen negocio. También se dieron cuenta de que era preciso controlar su consumo. En 1700 se dictó la cédula real que establecía el estanco de aguardiente utilizando el sistema de arrendamiento. Así, se le entregaba la exclusividad a alguien que gozará de la honestidad de la comunidad. Pero esta medida no resultó efectiva porque muchas chicherías clandestinas seguían acaparando gran parte del negocio. Fue entonces, cuando en 1731 se dio la orden de extinguir toda la producción de aguardiente de caña y se prohibió la saca a cualquier persona.

Durante el siglo XIX hubo permanente prohibición del consumo, con esporádicas épocas de permisividad.

Desde 1905 se le dio el monopolio de los licores al Estado. Quince años más tarde, fue fundada la Fábrica de Licores. Hoy, como en el siglo XVII, las cañas que trajo consigo Colón se siguen convirtiendo en el licor más apetecido: el aguardiente.